Bolsillos pobres en barrio rico: terremotos desnudan crisis en Venezuela
Gema Santelis vive en un departamento de 300 metros cuadrados y seis habitaciones, pero su situación económica le impide reparar por su cuenta los destrozos generados por los terremotos que dejaron más de 6.500 muertos y cientos de edificaciones colapsadas en Venezuela.
Los dos potentes sismos que sacudieron al país el 24 de junio desnudaron la gravedad de una crisis económica que ha empobrecido incluso los bolsillos de quienes vivieron las mieles de una época de bonanza petrolera y lograron adquirir lujosos inmuebles hace algunas décadas.
Unos 5.500 apartamentos sufrieron daños en Los Palos Grandes, un barrio acomodado en Caracas, el más afectado por los terremotos en esta capital.
Aunque lejos de los destrozos de La Guaira, un popular balneario ubicado a 40 km de Caracas que fue arrasado, para Gema ha sido una "desgracia" ver las paredes de su propiedad colapsar violentamente.
"Nos cambia la vida no solo económicamente, también emocionalmente", cuenta a la AFP esta mujer de 83 años, que ha recuperado la sonrisa tras un plan activado por la alcaldía para asistir a personas mayores de 65 años en la reparación de sus propiedades.
Aunque en teoría vive en una zona de clase media alta, tanto ella como la mayoría de sus vecinos admiten que no pueden asumir los costos de reparar sus apartamentos debido a la espiral inflacionaria y la precarización en los ingresos.
En esta zona el mayor porcentaje de propietarios son de la tercera edad, pero también hay familias jóvenes que a duras penas han podido reparar sus inmuebles después de los terremotos. Algunos incluso se vieron obligados a habitarlos sin haberlos arreglado.
"En cuatro meses apenas hemos podido levantar las paredes", relata a la AFP María Alejandra Escalante, una entrenadora personal de 35 años que lleva meses fuera de su apartamento por los daños que sufrió la estructura.
Ha sido una "remodelación forzada porque no puedo dejar mi casa así", afirma Escalante que comparte el departamento con su novio.
"Es un desafío", apunta. Tres bancos le han rechazado solicitudes de préstamos alegando que no existe la categoría para remodelar viviendas.
Estimaciones de la alcaldía indican que en promedio se requieren 15.000 dólares para reparar un apartamento en esta zona, una fortuna para la mayoría frente a ingresos devorados por la inflación más alta del mundo.
De hecho, Escalante necesita entre 10.000 y 15.000 dólares para arreglar su propiedad, algo que hace a cuentagotas mes a mes con ayuda de su pareja.
- Antes "teníamos con qué"...-
El país con las mayores reservas de petróleo del mundo suma años de una crisis marcada por una voraz inflación, que persiste tras la caída de Nicolás Maduro en una incursión militar estadounidense en enero.
Bajo fuerte presión de Washington, la presidenta interina Delcy Rodríguez ha impulsado reformas petroleras para atraer la inversión extranjera, pero sus efectos aún están lejos de los bolsillos del venezolano de a pie.
Sin ayuda "hubiera sido sumamente cuesta arriba y muy tardío el trabajo" de reconstrucción, agrega Santelis.
"La gente piensa que los que vivimos en Los Palos Grandes tenemos real (dinero), y no es así", comenta por su parte Segundo Salas, licenciado en administración de 71 años.
Hace unos años vivir en Chacao estaba asociado a la idea de "tener dinero", "pero eso va muy lejos de la realidad, pues hay personas que no tienen como mantener su apartamento", observa Escalante.
La precaria situación económica contrasta con una vida comercial cada vez más movida como parte de un proceso de gentrificación en auge tras la pandemia de covid que atrae a visitantes de otras zonas de Caracas.
Los restaurantes nuevos se abren paso y hay tantos autos de lujo aparcados frente a los nuevos locales que queda poco espacio para caminar.
"Cuando yo me mudé aquí hace nueve años, teníamos con qué (dinero), pero después la situación económica cambió tanto que es imposible que yo hubiera podido costear todas las circunstancias aquí", describe Salas, que recibió ayuda de la alcaldía para reparar su propiedad.
Gustavo Duque, alcalde de este municipio con unos 70.000 habitantes, asegura que "por más esfuerzo que hicieran los condominios no tienen capacidad ni los vecinos de hacer" reparaciones como estas.
Los terremotos abrieron aún más las heridas económicas del país. "Si existiera un mejor nivel de ingresos y posibilidad de créditos, se podría resolver y tener capacidad de ahorro, pero eso es cuesta arriba", afirma Escalante.
R.Kaiulani--HStB