¿Por qué es tan difícil dejar atrás el petróleo?
Cuando en 2023 la comunidad internacional se comprometió a iniciar una transición hacia la salida de las energías fósiles para frenar el cambio climático, algunos lo celebraron como el principio del fin del petróleo.
Tres años después, la guerra en Oriente Medio evidencia que la dependencia mundial del "oro negro" no cambió, pese a que sus consecuencias van mucho más allá del impacto medioambiental.
La economía y la seguridad energética globales están en jaque.
Esto hace que el conflicto sea esgrimido como una enésima razón para reemplazar definitivamente al mayor responsable de las emisiones de CO2 por energías renovables.
Sin embargo, pese a algunos llamamientos, la corriente mundial apunta a que la promesa de la COP28 de Dubái está lejos de cumplirse.
La política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es un ejemplo de ello: después de acuñar el eslogan "drill, baby, drill" (perfora, cariño, perfora) intervino en dos países ricos en reservas de crudo: Venezuela e Irán.
¿Por qué es tan difícil salir del petróleo? A continuación, algunas pistas.
- Es la economía -
Si los mercados financieros respiran según las fluctuaciones del precio del barril es porque sus actores están profundamente ligados a los activos asociados con los hidrocarburos.
"Si se cerraran de un día para otro las petroleras, sería un desastre económico planetario sin precedentes. Gigantes bancarios como el HSBC quebrarían", dice a la AFP Claudio Angelo, coordinador de política internacional del Observatorio del Clima de Brasil.
La dependencia económica es total en países como Arabia Saudita, Kuwáit e Irak, pero no únicamente.
En el caso de Brasil, por ejemplo, sacar a la petrolera Petrobras de la balanza comercial desmontaría la economía, puesto que el crudo es uno de los principales productos de exportación, agrega Angelo.
Otros países como Colombia son tan dependientes de esos ingresos que su presidente, Gustavo Petro, comprometido a no conceder nuevos contratos petroleros, reclama un alivio de la deuda soberana para hacer la transición.
- Voluntad política -
Potencias exportadoras de crudo como Estados Unidos, Canadá y Australia tienen en cambio los medios de asumir la transición energética, sostiene Bill Hare, director del instituto Climate Analytics.
Para estos países "es una cuestión de voluntad política", agrega a la AFP.
Pero con la vuelta de Trump al poder, junto al auge mundial de la extrema derecha, los intereses económicos vuelven a priorizarse ante la lucha contra el calentamiento global, cuando no se niega directamente el fenómeno.
"Hay toda una visión en Occidente, liderada por Estados Unidos, de volver a un modelo que ya fue", cortoplacista, sostiene Leonardo Stanley, investigador asociado del Centro de Estudios de Estado y Sociedad de Buenos Aires.
- El lobby más poderoso -
Por otro lado, "el sector del petróleo y del gas es el lobby más poderoso de la Tierra", afirma Angelo. Hace 30 años que "se mueve para posponer los cambios", agrega.
Por ejemplo, una investigación publicada en 2023 por la AFP mostró que la consultora McKinsey, con clientes desde la estadounidense ExxonMobil a la saudita Aramco, defendió los intereses de sus clientes durante los preparativos de la COP28.
- ¿Quién paga la cuenta? -
Para dejar el petróleo, es necesario apoyo financiero para los países productores dependientes de estos ingresos y también para los más pobres para acompañar la transición.
"Tiene que haber cierta disposición por parte de las grandes y medianas potencias económicas de crear un sistema internacional que facilite esto", lo que hasta ahora no ocurrió, dice Bill Hare.
- Señales positivas -
Pese a todo, hay avances. Las energías renovables representaron un récord de casi 50% de la capacidad eléctrica mundial en 2025, según IRENA, la agencia que impulsa la transición energética.
China, mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero y a la vez líder en producción de energías renovables, incrementó de forma excepcional sus capacidades eólicas y solares el año pasado.
En Pakistán, la energía solar, marginal en 2020, se convirtió en una de las principales fuentes de electricidad.
En varias regiones de Australia y Estados Unidos el auge de las renovables rebajó la factura de luz, según Hare.
O.Kawai--HStB