La OTAN se entrena en el Ártico y muestra su capacidad militar frente a Rusia
En un pantano congelado cerca de la base aérea de la OTAN en Evenes, en el extremo norte de Noruega, soldados disparan contra "el enemigo", agazapados en la nieve para ocultarse entre los abedules.
El objetivo de los militares noruegos y británicos es simular el despliegue de una fuerza para proteger Evenes de un posible enemigo, explica la teniente coronel Marte Gytri, comandante del batallón de defensa de esta base aérea del círculo ártico, a solo unos centenares de kilómetros de Rusia.
Unos 32.000 soldados, 100 aeronaves y 30 buques de guerra de 14 países aliados participan en el ejercicio Cold Response de la OTAN, entre el 9 y el 19 de marzo en el norte de Noruega y Finlandia.
Las tropas aliadas están aprendiendo a operar de forma conjunta en las difíciles condiciones del Ártico, una región que se ha convertido en una prioridad estratégica para la OTAN.
El rugido de los aviones llega desde la cercana base aérea de Evenes, que también sirve de aeropuerto civil, enclavada entre fiordos y montañas nevadas.
Durante los primeros días del ejercicio, varios cazas noruegos despegaron de urgencia desde la base en dos ocasiones para identificar aviones rusos frente a la costa de Noruega.
El ejército noruego ya preveía que Rusia vigilaría de cerca el mayor ejercicio de la OTAN en la zona este año.
En los últimos años, se han avistado aviones rusos entre 30 y 40 veces al año en el espacio aéreo internacional cerca de la costa de Noruega, declaró el coronel Hans Martin Steiro a AFP.
"Nos entrenamos junto con los aliados de la misma manera que lo haríamos en una situación de crisis y de guerra", explicó en la pista, con uniforme gris de piloto mientras cae la lluvia.
- "Listos para la guerra" -
El aeropuerto de Evenes es la "instalación militar más importante" del norte de Noruega debido a su capacidad de control aéreo y a su proximidad con Rusia, señala el coronel.
Tiene dos F-35 siempre en alerta, listos para despegar en 15 minutos.
"Cada día, cuando me despierto, tengo que pensar: "¿Qué puedo hacer para prepararme para ganar la guerra y [derrotar] al enemigo?", se pregunta.
También tiene un mensaje para el presidente ruso Vladimir Putin: "Estamos listos para la guerra".
Además de enviar aviones cerca de Noruega, Rusia también ha anunciado que realizará pruebas de misiles con fuego real cerca de las aguas noruegas del mar de Barents durante el ejercicio de la OTAN.
Según el jefe del ejército noruego, el general de división Lars Lervik, la respuesta de Rusia al ejercicio de la OTAN es "exactamente lo que cabía esperar".
"Nuestra intención es demostrar que estamos disuadiendo cualquier amenaza y que no representamos una amenaza para nadie. Se trata de defensa, no de atacar a nadie", afirma.
En febrero, la OTAN puso en marcha su misión Arctic Sentry para reforzar la seguridad en la región.
La medida busca tranquilizar al presidente estadounidense, Donald Trump, después de que diera marcha atrás en sus reclamaciones sobre Groenlandia, que Washington dice que necesita controlar por razones de seguridad nacional.
En paralelo Rusia ha ido incrementando la defensa de sus activos estratégicos en la península de Kola y su arsenal nuclear.
"En las circunstancias actuales, Rusia tiene poderosos incentivos para no desestabilizar la situación en la región", dijo a a la AFP Kristian Atland, del Instituto Noruego de Investigación para la Defensa.
En la ciudad portuaria de Narvik, el vicealmirante Rune Andersen, jefe del Cuartel General Operativo de Noruega y responsable de Cold Response, sigue un gran ejercicio de preparación sanitaria en el que participa personal civil y militar.
Teniendo en cuenta los "hechos sobre el terreno", la situación de seguridad en el Ártico es actualmente "relativamente estable", asegura.
A.Ikaika--HStB