Récord de participación en Hungría donde Orbán aspira a una difícil reelección
Los húngaros votaron este domingo en unas elecciones marcadas por una participación récord, comicios que podrían poner fin a 16 años en el poder del primer ministro ultranacionalista Viktor Orbán y abrir paso a la alternancia que defiende el conservador proeuropeo Péter Magyar.
Los 7,5 millones de electores en el país, así como los más de 500.000 registrados en el extranjero, pudieron elegir entre cinco partidos, en un sistema electoral mayoritario mixto muy favorable al partido de Orbán, Fidesz (Unión Cívica Húngara).
Orbán, de 62 años, se ha convertido en una referencia de la ultraderecha internacional, tanto dentro como fuera de Europa por sus posturas contrarias a la inmigración y su oposición a los derechos LGTBQ y al continuo apoyo de los occidentales a Ucrania en su guerra contra Rusia.
Los locales de votación cerraron a las 19H00 hora local (1700 GMT) y media hora antes, la participación ya era de 77,8%, un nivel por encima de la tasa máxima de participación de 70,5% registrada en las elecciones de 2002.
Los sondeos de institutos independientes predicen una amplia victoria del partido de oposición Tisza, de Magyar, de 45 años, que en dos años ha logrado construir un movimiento capaz de hacer sombra al primer ministro, cuya popularidad cayó debido a la ralentización de la economía.
Los analistas proyectan que la alta participación puede beneficiar a la oposición y Magyar declaró: "somos optimistas, o más bien, cautelosamente optimistas".
- Modelo anti liberal -
El candidato afirmó al votar en Budapest que estos comicios son una elección "entre el Este y Occidente, entre la propaganda y un debate público honesto, entre la corrupción y una vida pública íntegra".
Orbán ha convertido este país de 9,5 millones de habitantes en un modelo de democracia antiliberal.
Entre los dirigentes de la UE, es una excepción por su cercanía al presidente ruso Vladimir Putin, y ha criticado las sanciones del bloque contra Rusia desde que esta invadió Ucrania en 2022.
Por su parte, las instituciones próximas al poder prevén una victoria de la coalición Fidesz-KDNP de Orbán, que aspira a un quinto mandato consecutivo.
"Es una elección decisiva para Hungría. Es muy importante para nosotros que Viktor Orbán siga en el poder", dijo a la AFP Maria Toth, ama de casa de 31 años y con dos hijos, tras haber votado en la capital.
"Tengo la impresión de que Hungría está asediada por todas partes y que grandes potencias como Bruselas intentan dictar nuestro modo de vida. Si él pierde, me preocupa el futuro de mis hijos", añadió.
Se espera que los primeros resultados se den a conocer poco después del cierre de las urnas, pero si la contienda es muy reñida, es posible que no se declare un ganador hasta que concluya el recuento total de votos el próximo sábado, según la Comisión Electoral.
- Dar una "oportunidad al cambio" -
Los signos de nerviosismo son palpables en las filas del partido oficialista Fidesz, que ha recibido el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump.
"Afortunadamente, tenemos muchos amigos en el mundo. De América a China, pasando por Rusia y el mundo turco", declaró Orbán, tras votar, y dijo que no permitirá que Bruselas "prive" a Hungría de "su futuro y su soberanía".
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, visitó Budapest esta semana para apoyar a Orbán y criticar la injerencia de los "burócratas de Bruselas".
El propio Trump multiplicó los mensajes el viernes, prometiendo poner la "potencia económica" de Estados Unidos al servicio de Orbán, que encarna la lucha contra la inmigración y la defensa de la "civilización occidental".
Aunque la UE ha evitado expresarse abiertamente, "la mayoría de los Estados miembros estarán más bien felices de deshacerse" del líder nacionalista, afirma un diplomático europeo.
Orbán choca a menudo con los otros 26 Estados miembros. Bruselas lo acusa de socavar el Estado de derecho y ha congelado miles de millones de euros en fondos.
Durante la campaña, Orbán prometió proseguir su represión contra las "falsas organizaciones de la sociedad civil, los periodistas vendidos, los jueces y los políticos".
Orbán también se presenta como un baluarte contra Ucrania, a la que acusa de querer arrastrar a los húngaros a la guerra.
En un tono muy distinto, Magyar, que recorre Hungría sin descanso desde febrero, se ha comprometido a mejorar los servicios públicos, en particular en la salud y la educación.
"¡Den una oportunidad al cambio!", apeló este exmiembro del Fidesz durante un mitin el jueves, prometiendo atajar la corrupción, restaurar las instituciones democráticas y hacer de Hungría un miembro leal de la UE, de la que forma parte desde 2004.
V.Leilani--HStB