Un año después de la Declaración de Nueva York, el Estado de Palestina sigue sin concretarse
Un año después de que Francia, el Reino Unido y otros países occidentales reconocieran el Estado de Palestina, su construcción parece estancada, entre las trabas israelíes, la violencia de los colonos y el debilitamiento de la Autoridad Palestina.
"Me alegré cuando me enteré", cuenta Adam Bader, empresario palestino de 27 años, al recordar la Asamblea General de las Naciones Unidas de septiembre de 2025. Otros once países habían anunciado entonces que reconocían a Palestina como un Estado de pleno derecho, elevando el total a 157, es decir, más del 80% de los miembros de la ONU.
"Pero un año después, no vemos ningún progreso. Al contrario, la situación empeora un poco más cada día", lamenta.
Hace un año 142 países respaldaron la Declaración de Nueva York, favorable a una solución de dos Estados, con la notoria excepción de Israel y su principal aliado, Estados Unidos.
Esta iniciativa hace que sea "una realidad política (...) pero sobre el terreno la situación sigue dependiendo del comportamiento ilegal de Israel", señala a la AFP Omar Awadalá, viceministro de Exteriores de la Autoridad Palestina.
Aunque el reconocimiento diplomático de un Estado palestino constituye una prioridad para el presidente Mahmud Abás, Israel se opone a él y multiplica sus esfuerzos para aislar a los dirigentes palestinos en la escena internacional.
De hecho, Washington volvió a negar la visa a Abás este año para asistir a la Asamblea General de la ONU.
- Eslogan diplomático -
"La solución de dos Estados se convirtió en un eslogan diplomático que permite evitar mirar la realidad de frente", considera por su parte Ines Abdel Razek, analista política palestina.
Para ella, este reconocimiento es inútil si no va acompañado de medidas para apoyar su existencia y detener las acciones de Israel destinadas a impedir su creación.
Desde el inicio de su actual mandato, en diciembre de 2022, el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, uno de los más derechistas de la historia de Israel, legalizó un número récord de 104 nuevos asentamientos en Cisjordania, ilegales según el derecho internacional.
Y, en un nuevo paso hacia la anexión de facto del territorio palestino por parte de Israel, según expertos, el ministro de Defensa, Israel Katz, contempla transferir todas las competencias de mantenimiento del orden en relación con los colonos, que pasarían del ejército a la policía israelí.
En las colinas de Cisjordania, miles de banderas israelíes bordean las carreteras utilizadas por los colonos y en los muros hay pintadas con lemas como "No hay futuro en Palestina", que instan a los palestinos a marcharse.
Con el fin de reforzar su control de la zona, Israel instaló a principios de 2025 cerca de 1.000 barreras en las entradas de casi todos los pueblos y ciudades.
Los palestinos también denuncian la estrategia de un "máximo de tierras con el mínimo de árabes", destinada a expulsar a los habitantes de sus casas, en medio de un aumento de los ataques de los colonos.
- Bajo control iraní -
Frente a esta violencia, cuyos autores casi nunca son llevados ante la justicia, Reino Unido, Francia y Canadá anunciaron recientemente sanciones al comercio con los asentamientos, pero su alcance es principalmente simbólico, según los expertos.
Israel respondió con una serie de contramedidas, entre ellas el cierre del consulado británico en Jerusalén.
Para Netanyahu permitir la creación de un Estado palestino sería "recompensar el terrorismo", después del ataque de combatientes del movimiento islamista Hamás del 7 de octubre de 2023, el más mortífero de la historia de Israel, al que el ejército israelí respondió con una guerra devastadora en Gaza.
"Mientras yo sea primer ministro, no habrá un Estado palestino bajo control iraní, ni en Gaza ni en Judea y Samaria (nombre bíblico de Cisjordania)", declaró en agosto. Lo dice porque Irán, enemigo jurado de Israel, apoya a Hamás.
Por su parte la Autoridad Palestina, debilitada y acusada de corrupción, recibe constantes llamados de la comunidad internacional para emprender reformas.
Con sede en Ramala, también se encuentra privada de recursos financieros, en parte debido a la decisión de Israel de dejar de transferirle los ingresos aduaneros que el país recauda en su nombre. El Estado israelí congeló estas transferencias de fondos para evitar que fueran utilizadas en beneficio de las familias de autores de ataques contra israelíes.
Sameh, ingeniero informático de Naplusa, ve en la Declaración de Nueva York "una señal positiva". Pero "es insuficiente", afirma, y reclama "acciones más concretas, capaces de cambiar la realidad en la que viven los palestinos".
"Aún queda un largo camino por recorrer para que el reconocimiento internacional se concrete sobre el terreno", concluye.
F.Lono--HStB